Notas biográficas sobre Francisco Castillo
Francisco Castillo Cabezón nació en Bilbao, de padre granadino y madre gaditana. Esta combinación de caracteres y actitudes vitales resultó, según el propio artista, en una disposición de formalidad para el trabajo, derivadas del ambiente vasco, y en simpatía y amor a la vida propias de la sangre andaluza. En cualquier caso, la estancia en Bilbao de Francisco Castillo, "Paco" para sus numerosos amigos, fué de corta duración. Su padre, inspector de Tabacalera Española, fué destinado a Algegiras, donde transcurrió la infancia del pintor. Sus primeros pasos, a caballo entre la escultura y la pintura, los da en la Escuela de Artes y Oficios de dicha ciudad, de la mano de D. Enrique Salvo y, más tarde, en la Escuela de Salesianos.

A los once años deja atrás Algeciras, con sus casa blancas, su Plaza Alta y su Cristo de la Caña, y se traslada a Granada, donde comenzará sus estudios formales de pintura. El destino, que quiso que fuera pintor, guía su decisión final de coger los pinceles y dejar el buril. Todavía indeciso entre la pintura y la escultura, su padre ha concertado una entrevista con Prados López, escultor y miembro de la Escuela Granadina de Imaginería. Paco, que había visitado el día anterior la clase de pintura de pintura de D. Gabriel Morcillo y se había quedado completamente impresionado, reza en secreto para que la entrevista no se materialice. Después de media hora de espera, el escultor no aparece. Padre e hijo se van. La suerte está echada...

Durante diez años, el universo de Paco lo ocupan la Escuela de Artes y Oficios y su adorada Granada; estudiando dibujo, pintura y composición decorativa; trabajando como ayudante de Capulino Jáuregui en su Cátedra de Dibujo Artístico; asumiendo el puesto de profesor de composición decorativa en la Escuela; celebrando exposiciones de pintura junto con otros discípulos de Morcillo; incluso fundando una revista sobre temas de arte conjuntamente con Modesto Peralta, quien eventualmente llegó a ser el director de la misma, así como con León España, Horacio Rapilla y Vicente Gil Remacho.

De Granada a Madrid. Las inquietudes del pintor van ensanchando su universo. En 1952 ingresa en el Circulo de Bellas Artes, donde trabaja en las clases libres de pintura junto a figuras tales como Avalos, Arcorlo, Viola, Beula, Colomina y Villaseñor. Un año después, instalaba su estudio en el corazón del Madrid de los Austrias. El destino sigue llamando. En 1955, el gobierno francés le concede una beca para ampliar estudios en la mundialmente famosa Ecole des Beaux Arts de Paris. Y hacia alla se encamina, dejando como recuerdo un tercer premio en el Salón de Otoño del Círculo de Bellas Artes. Tras París, Europa. Sera primero Suiza, donde Paco celebra numerosas exposiciones, principalmente en Ginebra, al tiempo que realiza numerosos retratos y encargos. Luego, ltalia, contratado por un coleccionista nortemaericano, sediento de la luz de Venecia, que Paco, formado en ambiente de luz, supo captar maravillosamente.

Regreso a Madrid. Expone continuamente en las mejores salas de la capital, así como en su querido Círculo de Bells Artes. Pero la fiebre de viajar está más viva que nunca. Cuenca, Bilbao, San Sebastian, Vitoria, Granada, Murcia, Mallorca, seran testigos repetidos de sus triunfos artísticos. Y llueven los encargos: la entonces Princesa Da. Sofia, la Real Academia de la Historia de Méjico, la Sociedad de Amigos de los Castillos, el Marques de Araciel ...

En 1967, Paco da su gran salto: los E.E.U.U. Tiempo atrás, en 1953, Paco había participado en la Bienal de La Habana. Este de ahora era, sin embargo, su encuentro con el coloso. Un encuentro que todavía se prolonga. Instalado en el área de Washington, pronto se hace conocer y apreciar por los amantes del arte: primeros premios en dibujo y acuarela en el Estado de Maryland, y continuas exposiciones en galerías privadas, Universidades y centros culturales oficiales, jalonan una carrera profesional brillantísima. El Departamento de Cultura del Distrito de Columbia, the Charles County Community College, la Asociacion Cultural Hispana de Maryland, the Administration of Veteran Affairs, the McDonough School, la Casa de España de Baltimore, a la que prestó un bellísimo mural, el Centro Español de Washington, D.C., al que donó un esplendido oleo de D. Quijote, las Galerias de Arte Spring, Rotunda, Ardel, Artis,... la lista sería interminable.

Paco sigue en Washington. Exponiendo, dando clases de pintura, tocando el laúd y la guitarra. Como puro, auténtico artista, su arte ha sabido encontrar también un cauce de expresión en la música, tanto para recreo personal como para grupos y Centros. Ha celebrado numerosos recitales en diversas Embajadas e insituciones culturales en beneficio de la comunidad católica hispana del area, así como para el Centro Español de Washington, D.C. y el Círculo Cultural Hispánico de La Plata. Pero su amor auténtico, además de a su esposa Angelines, compañera y apoyo infatigable, lo tiene entregado a sus pinceles.


Francisco Castillo falleció en la Navidad de 1999 en Kensington, Maryland, dejando un grato recuerdo en nuestros corazones. El Centro Español de Washington, D.C. le rinde homenaje con esta galería y nunca olvida al que fué calificado, según palabras de su amigo y pintor, Rafael Pedrós, como "el viejo hidalgo de laúd y pincel ".


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